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¿Tu VPC está más sola que yo un viernes? Descubre cómo conectarla al mundo exterior en AWS

Tienes tu VPC en AWS pero nadie puede acceder a ella. Es como tener una pizzería sin puerta de entrada. Aprende cómo abrir las conexiones correctas: Internet Gateway para acceso público, Virtual Private Gateway para VPN seguras, y Direct Connect cuando necesitas velocidad de Fórmula 1.

¿Tu VPC está más sola que yo un viernes? Descubre cómo conectarla al mundo exterior en AWS

Tu VPC: El barrio privado que construiste en AWS

Imagina que acabas de construir un hermoso complejo de edificios en AWS. Eso es exactamente tu VPC (Virtual Private Cloud): tu propio vecindario privado en la nube donde puedes colocar tus recursos como instancias EC2, balanceadores de carga y todo lo que necesites.

Pero aquí viene la parte interesante: no puedes simplemente tirar todos tus recursos en un solo espacio gigante y esperar que todo funcione. Es decir, necesitas organizarlos en subnets (subredes), que son como las diferentes calles de tu vecindario. Cada subnet agrupa recursos específicos y, junto con las reglas de red, determina quién puede acceder a qué.

Público vs. Privado: ¿Pizzería en la calle o en una oficina corporativa?

Aquí está el dilema que todo arquitecto de AWS enfrenta: algunos recursos deben ser accesibles para cualquiera (como un sitio web público o un balanceador de carga), mientras que otros deben estar protegidos como el oro de Fort Knox (aplicaciones internas, bases de datos, ese sistema de recursos humanos donde están los salarios de todos).

La diferencia es como tener una pizzería en la calle principal versus una dentro de un edificio corporativo con seguridad. Ambas hacen pizzas increíbles, pero el acceso es completamente diferente.

Internet Gateway: La puerta principal que todos pueden usar

Si quieres que el tráfico de internet fluya hacia tu VPC y salga de ella, necesitas un Internet Gateway. Es como la puerta principal de una pizzería.

Piensa en una pizzería sin puerta de entrada. Absurdo, ¿verdad? Los clientes estarían afuera oliendo la pizza recién horneada a través del vidrio como zombies hambrientos. El Internet Gateway es exactamente esa puerta: sin ella, nadie del internet público puede llegar a los recursos dentro de tu VPC.

Ejemplo práctico: Tienes un sitio web de comercio electrónico. Necesitas que tus clientes accedan desde cualquier lugar del mundo. Colocas tus servidores web en una subnet pública, adjuntas un Internet Gateway a tu VPC, y listo: tu pizzería está abierta al público y todos pueden entrar a ordenar.

Virtual Private Gateway: La entrada VIP con lista de invitados

Pero ¿qué pasa cuando NO quieres que cualquiera entre? Aquí es donde entra el Virtual Private Gateway. Es como tener tu pizzería dentro de un edificio corporativo: para entrar, necesitas tu credencial de acceso.

Si has trabajado desde casa conectándote a la red de tu empresa, has usado una VPN. Es exactamente igual con AWS: el Virtual Private Gateway te permite crear una conexión VPN encriptada entre tu red privada (tu oficina, tu centro de datos) y tu VPC en AWS.

Ejemplo práctico: Tu empresa tiene una base de datos con información confidencial en AWS, pero solo quieres que los empleados desde la oficina corporativa puedan acceder. Configuras un Virtual Private Gateway, estableces una conexión VPN, y solo quienes se autentiquen desde tu red corporativa podrán acceder. El resto del mundo ni siquiera sabrá que existe esa pizzería secreta.

El problema de la VPN: Compartiendo el ascensor con medio mundo

Aquí viene la parte que nadie te cuenta en los manuales técnicos: las VPNs son seguras, pero no siempre son rápidas. Es como trabajar en un edificio corporativo compartido por 20 empresas diferentes.

Claro, tienes acceso a la pizzería interna, pero primero debes esperar el ascensor lleno de gente, caminar por pasillos congestionados, hacer fila... Técnicamente funciona, pero cuando todos quieren pizza al mismo tiempo, la cosa se pone lenta.

La VPN funciona de manera similar: tu tráfico viaja de forma segura, pero a través de internet público compartido. Cuando muchas personas la usan simultáneamente, o necesitas transferir grandes volúmenes de datos, puedes experimentar lentitud. No es que la VPN sea mala (¡para nada!), simplemente hay escenarios donde necesitas algo más robusto.

AWS Direct Connect: Tu túnel secreto de alta velocidad

Imagina tener una puerta mágica que te lleva directamente desde tu oficina hasta la pizzería, sin pasar por el lobby, sin ascensores, sin multitudes. Pizza instantánea cuando la quieras. Suena maravilloso, ¿verdad? Eso es AWS Direct Connect.

Direct Connect establece una conexión de fibra óptica dedicada, física y completamente privada entre tu centro de datos y AWS. Es como tener tu propia autopista privada mientras todos los demás están atascados en el tráfico del internet público.

¿Cuándo necesitas Direct Connect?

  • Transferencias masivas de datos: Si mueves terabytes de información regularmente, la VPN te tomará una eternidad. Direct Connect te da ancho de banda consistente y predecible.

  • Aplicaciones de misión crítica: Cuando la latencia baja y constante no es negociable (trading financiero, aplicaciones médicas en tiempo real).

  • Requisitos regulatorios: Algunas industrias exigen que los datos nunca atraviesen internet público. Direct Connect cumple esos requisitos.

  • Aplicaciones híbridas: Cuando tienes arquitecturas que constantemente sincronizan entre tu data center local y AWS.

Ejemplo práctico: Eres una institución financiera que procesa millones de transacciones diarias. Tienes regulaciones estrictas sobre cómo deben viajar los datos, necesitas latencia ultra baja, y transferencias masivas constantes. Una VPN sería como intentar llenar una piscina con una manguera de jardín. Direct Connect es tu tubería industrial de alta presión.

¿Cómo se implementa Direct Connect?

No puedes simplemente llamar a AWS y pedirles que pasen un cable hasta tu oficina (aunque sería genial). Trabajas con un partner de Direct Connect en tu área que físicamente establece la conexión de fibra. Es una inversión considerable, pero cuando la necesitas, no hay alternativa comparable.

Recapitulando: ¿Cuál necesitas?

Internet Gateway: Cuando tus recursos deben ser públicamente accesibles. Tu sitio web, APIs públicas, aplicaciones front-end.

Virtual Private Gateway + VPN: Cuando necesitas acceso seguro desde tu red corporativa, con volúmenes moderados de tráfico y puedes tolerar latencia variable.

AWS Direct Connect: Cuando necesitas rendimiento predecible, alta capacidad, baja latencia consistente, y/o cumplimiento regulatorio que prohíbe tránsito por internet público.

Y sí, puedes combinarlos. Muchas empresas tienen Internet Gateway para sus aplicaciones públicas, VPN como respaldo, y Direct Connect como conexión principal. Es como tener la puerta principal de la pizzería, la salida de emergencia, y tu túnel secreto VIP para pizza ilimitada.

La conectividad en AWS no es "una talla para todos". Es más como elegir el transporte correcto: a veces caminas (Internet Gateway), a veces tomas el metro (VPN), y a veces necesitas un helicóptero privado (Direct Connect). La clave está en entender qué necesita tu aplicación y cuánto estás dispuesto a invertir por ese nivel de servicio.

Jesus Eusse

Jesus Eusse

Ingeniero apasionado por la tecnología y desarrollo personal

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